Del 42 al NaN: la historia real detrás de los números de LAN

Actualizada el 26 de octubre de 2026 · por marcojlv

En LAN: Letters against Numbers los números no son simples enemigos: muchos son guiños a las matemáticas, a la informática y a la cultura popular, y su manía en el juego tiene que ver con lo que significan fuera de él. El 404 desaparece. El 255 se desborda. El 365 se renueva cada año. Aquí contamos la historia real de cada uno.

Aviso: varios de estos números aparecen bastante arriba en el juego. Contamos su manía en una frase; si prefieres descubrirlas jugando, quédate solo con la historia.

De las matemáticas

0, el número que costó inventar

Que «nada» sea un número no es nada obvio. Muchas culturas usaron un hueco o un signo para marcar posiciones vacías, pero tratar el cero como un número con sus propias reglas se atribuye sobre todo al matemático indio Brahmagupta, que en el año 628 explicó cómo sumar, restar y multiplicar con él. En LAN el 0 es «nulo»: el primer golpe que recibe no le hace nada. Y cuando muere, a veces, deja pasar algo mucho más grande.

∞, el infinito

El símbolo ∞, un ocho tumbado, lo introdujo el matemático inglés John Wallis en 1655. El infinito no es un número como los demás, sino la idea de algo que no se acaba. En LAN es un jefe que se cuela cuando el sistema «se cuelga» al morir un cero, y al caer se parte en dos ceros que tienen que caer a la vez. Por cierto: el 8 del juego hace honor al parecido y, de vez en cuando, se tumba y rueda como un ∞.

π, la letra que se hace pasar por número

Pi es la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro: 3,14159… y sigue sin repetirse jamás. Es un número irracional y, además, trascendente. El símbolo π lo usó por primera vez para esto William Jones en 1706 y lo popularizó Leonhard Euler; su día se celebra el 14 de marzo (3/14 en la notación inglesa). En LAN, π avanza haciendo ondas, como una función seno, y tiene una particularidad: como π es en realidad una letra griega, hace daño literario y aguanta muy bien el daño literario.

√2, la raíz que rompió las reglas

La raíz cuadrada de 2 (1,41421…) es la diagonal de un cuadrado de lado 1 y, según la tradición, el primer número que se demostró irracional: no se puede escribir como fracción. La leyenda atribuye el descubrimiento a Hípaso de Metaponto, un pitagórico, aunque no hay pruebas firmes. En el juego, la «Raíz» hace lo que su nombre dice en español: sus disparos dejan a tus letras enraizadas, sin poder moverse ni atacar.

e, el número del crecimiento

El número e (2,71828…) aparece en todo lo que crece de forma continua: el interés compuesto, las poblaciones, la desintegración radiactiva. Jacob Bernoulli lo encontró a finales del siglo XVII estudiando precisamente el interés compuesto, y Euler le dio el nombre. En LAN, e no para de crecer: su vida aumenta cada segundo que sigue vivo, y su tamaño con ella.

i, la unidad imaginaria

i es el número cuyo cuadrado es −1, algo imposible con los números de toda la vida. Durante siglos se miró con desconfianza (de ahí lo de «imaginario»), pero hoy es imprescindible en física e ingeniería. En el juego, i es real solo la mitad del tiempo: mientras es imaginario, solo le hace daño el ataque literario.

φ y Fibonacci, la proporción áurea

La sucesión de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21…) suma cada vez los dos números anteriores. La popularizó Leonardo de Pisa, llamado Fibonacci, en su Liber Abaci de 1202, con un problema sobre cómo se multiplican los conejos. Si divides cada número entre el anterior, te acercas cada vez más a φ (1,618…), la proporción áurea, asociada a la espiral que se ve en caracolas y girasoles. En LAN, φ entra en espiral, y el jefe Fibonacci aparece a alturas que son números de la sucesión: 1.597, 2.584, 4.181… metros.

17, el primo indivisible

Un número primo solo se divide entre 1 y entre sí mismo. El 17 es uno de ellos, y en Italia tiene fama de dar mala suerte: en números romanos, XVII se puede reordenar como VIXI, «he vivido», lo que se grababa en las tumbas. En LAN, el 17 es indivisible de otra forma: el daño de área no le afecta.

5!, el factorial

El factorial de 5 es 5 × 4 × 3 × 2 × 1 = 120, el número de formas de ordenar cinco cosas. La notación con exclamación la introdujo el matemático francés Christian Kramp en 1808. En el juego, 5! va bajando de 5! a 4!, 3!, 2! y 1! a medida que pierde vida, y cada escalón lo hace más rápido.

½, ¼ y ⅛

Las fracciones más sencillas, y en LAN también las más literales: cuando muere un ½, lo sustituyen dos cuartos; cuando muere un cuarto, dos octavos.

Los símbolos: +, ×, ÷, = y Σ

Los signos de las operaciones son más jóvenes de lo que parece. El + aparece impreso por primera vez en una aritmética comercial de Johannes Widmann en 1489. El = lo inventó el galés Robert Recorde en 1557, porque, según escribió, nada puede ser más igual que dos rectas paralelas. El × lo popularizó William Oughtred en 1631, y el ÷ apareció en 1659 en un libro de Johann Rahn. La Σ mayúscula para las sumas se generalizó con Euler en el siglo XVIII. En LAN, los símbolos no atacan: ayudan a los números. El + los protege con escudos, el × dobla su daño, el ÷ debilita a tus letras cercanas, el = une a dos números para que compartan los golpes y la Σ cura a los de alrededor y se traga a los pequeños.

De la informática e internet

404, «no encontrado»

El error 404 Not Found es lo que responde un servidor web cuando la página que pides no existe. Los códigos que empiezan por 4 indican errores del lado de quien pide. Circula una leyenda según la cual el nombre viene de una «sala 404» del CERN, donde nació la web, pero es falsa: el propio Robert Cailliau, que creó la web junto a Tim Berners-Lee, lo ha desmentido varias veces. En LAN, el 404 desaparece dos de cada cinco segundos, y mientras no está, nada le alcanza.

500, «error interno del servidor»

El 500 es el error genérico de un servidor cuando algo se rompe por dentro y no sabe explicar qué. En el juego, el 500 se congela con una ruedecita de carga, salta hacia delante como una conexión con lag y lanza ventanas de error que bloquean a tus letras.

127, «localhost»

La dirección 127.0.0.1 es la que usa un ordenador para hablar consigo mismo, y se conoce como localhost. Lo que mandas ahí vuelve a ti. En LAN, sus disparos vuelven para curarle, y cuando le queda poca vida se va a casa, a lo alto del tablero, a recuperarse.

255, el desbordamiento

Un byte son 8 bits y puede guardar 256 valores, del 0 al 255. Si a 255 le sumas 1, no da 256: vuelve a 0. Ese desbordamiento ha causado fallos famosos, como la pantalla rota del nivel 256 de Pac-Man, donde el contador de niveles daba la vuelta. En LAN, la primera vez que el 255 llega a 0 de vida se desborda: vuelve con la vida completa y suelta unos cuantos números pequeños.

1337, el idioma de la élite

1337 se lee leet, de elite. El leetspeak nació en los foros BBS de los años ochenta, donde los usuarios «de élite» tenían acceso a zonas especiales, y consiste en escribir cambiando letras por números o símbolos parecidos: 1 por L o I, 3 por E, 7 por T. Unas letras escritas con números en un juego de letras contra números: era obligado. En LAN, sus disparos «hackean» a la letra que alcanzan y la dejan sin atacar unos segundos.

2048, el juego de fusionar

2048 es el juego de puzle que el italiano Gabriele Cirulli, con 19 años, programó en un fin de semana y publicó en marzo de 2014: deslizas fichas y las iguales se suman hasta llegar a 2048. Se hizo viral en días. En LAN, los números de este grupo llegan como fichas y, si dos iguales se acercan, se fusionan en una del doble, con la vida sumada.

NaN, «no es un número»

NaN (Not a Number) es lo que devuelve un ordenador cuando una operación no tiene sentido, como dividir cero entre cero. Lo definió el estándar de coma flotante IEEE 754 en 1985, y tiene una rareza famosa entre programadores: NaN no es igual ni a sí mismo. En el juego, el daño numérico lo atraviesa sin hacerle nada, y la letra a la que golpea se queda unos segundos sin hacer daño: lo contagia.

De la cultura y la vida diaria

42, la respuesta a todo

En la novela Guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams (que empezó como serie de radio en 1978), un superordenador tarda siete millones y medio de años en calcular la respuesta a la vida, el universo y todo lo demás. Su respuesta: 42. Los lectores llevan décadas buscándole un significado oculto, pero Adams lo dejó claro en 1993: era una broma, buscaba un número corriente y escogió ese. Aun así, el 42 ha seguido dando sorpresas: en 2019 los matemáticos Andrew Booker y Andrew Sutherland encontraron por fin cómo escribirlo como suma de tres cubos, un problema abierto desde los años cincuenta. Es (−80.538.738.812.075.974)³ + 80.435.758.145.817.515³ + 12.602.123.297.335.631³. En LAN, el 42 es el jefe de cada 100 metros, y al perder media vida se parte en cuatro doses: 4 × 2.

7 y 777, la suerte

El 7 es el número de la suerte en medio mundo, y el triple siete es el premio gordo de las tragaperras. En LAN, el 7 esquiva una parte de los ataques, como si tuviera suerte, aunque tus toques nunca fallan. Y el 777 es una máquina con rodillos que no ataca: si lo derrotas antes de que escape, te paga un montón de diptongos. Sin apuestas de ningún tipo.

13, la mala suerte

En España y en buena parte de Latinoamérica, el día gafe es el martes y 13 («en martes, ni te cases ni te embarques»); en los países de habla inglesa, el viernes 13. El miedo al número 13 tiene hasta nombre: triscaidecafobia. En LAN, el 13 trae un gato negro que cruza tu primera fila: las letras por las que pasa fallan la mitad de sus ataques durante un rato.

60, 360 y 365: contar el tiempo

Que una hora tenga 60 minutos y una circunferencia 360 grados es herencia de los astrónomos de Babilonia, que contaban en base 60. En el juego, el 60 es una bomba con cuenta atrás que explota al llegar a cero; el 360 da la vuelta entera y golpea a todas las letras que tiene alrededor; y el 365, si lo dejas vivo demasiado tiempo, empieza un año nuevo y vuelve a tener la vida completa.

99 y 100: casi

¿Quién no se ha quedado mirando una descarga atascada en el 99 %? En LAN, el 99 es exactamente eso: si sobrevive unos segundos, se completa y se convierte en el 100, que llega con escudo y te estampa un «100» que pega como tres golpes.

666, la Bestia

El 666 es el «número de la bestia» del libro del Apocalipsis, y desde ahí ha pasado a mil películas, discos y memes. En LAN es un gran jefe, con cuernos, que aparece a los 666 metros y cada 666 metros a partir de ahí.

1000, mil

Un número redondo para un jefe redondo: aparece a los 1.000 metros y, a medida que pierde vida, se le van cayendo las cifras, que siguen peleando como ceros.

¿Y los demás?

Algunos números de LAN son guiños a memes, al deporte y al cine, y el juego los dejó a propósito como simples números, sin nombres ni caras de nadie: que cada cual reconozca el suyo. Para conocerlos todos (y sus manías), no hay como subir: empieza por cómo empezar en LAN o repasa los jefes y cómo ganarles.

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